Cómo memorizar vocabulario en inglés: cinco errores y qué hacer en su lugar
Casi todo el mundo ha estudiado vocabulario en inglés de la misma manera: una lista, un bolígrafo y muchas repeticiones. Y casi todo el mundo conoce el resultado: el lunes te sabes la lista, el viernes ya no. No es falta de memoria ni de voluntad. Es que algunas de las costumbres más extendidas son justo las que peor funcionan. Estos son cinco errores frecuentes y lo que la investigación propone a cambio.
Error 1: releer la lista hasta que “te la sabes”
Releer da sensación de progreso, pero esa sensación engaña. Jeffrey Karpicke y Henry Roediger pidieron a unos estudiantes que aprendieran 40 palabras en suajili con su traducción al inglés. Quienes siguieron poniéndose a prueba con todas las palabras, incluso con las que ya sabían, recordaban cerca del 80% una semana después. Quienes dejaron de ponerse a prueba con cada palabra en cuanto la acertaban recordaban el 36% o el 33%, aunque siguieran releyéndola. Lo más llamativo: todos los grupos creían que recordarían más o menos la mitad (Karpicke & Roediger, 2008).
En su lugar: tapa la traducción e intenta recordarla antes de mirar. Primero del inglés al español; cuando eso sea fácil, al revés, que cuesta más y es lo que necesitas para hablar.
Error 2: estudiarlo todo el mismo día
Hermann Ebbinghaus, el primero en medir el olvido, comprobó que se olvida muy deprisa al principio: una hora después de aprender una lista ya necesitaba la mitad del esfuerzo inicial para volver a aprenderla, y a partir de ahí el olvido se frenaba (Ebbinghaus, 1885). Una revisión de 317 experimentos concluyó que repartir el estudio en varias sesiones funciona mejor que concentrarlo en una, y que cuanto más tiempo quieres recordar algo, mayor debe ser el intervalo entre repasos (Cepeda et al., 2006).
En su lugar: repasa cada palabra al día siguiente, a los pocos días, a la semana y luego cada vez más espaciado. Diez minutos diarios encajan mejor con esto que dos horas el domingo.
Error 3: empezar por temas
Las listas de “animales del zoo” o “partes del coche” son entretenidas, pero no son las palabras que más vas a oír. En inglés, las 1000 familias de palabras más frecuentes suponen entre el 78% y el 81% de las palabras de un texto escrito, y entre el 81% y el 84% de lo que se dice al hablar (Nation, 2006). Una familia agrupa una palabra con sus formas: play, played y player cuentan como una.
En su lugar: sigue una lista ordenada por frecuencia y deja las palabras raras para más adelante. Si quieres saber hasta dónde llegar, lee cuántas palabras necesitas para entender un idioma.
Error 4: aprender la palabra por cómo se escribe
En español, una palabra suena como se escribe. En inglés, no: though, through y tough se parecen mucho por escrito y nada al pronunciarlas. Si memorizas la ortografía, el día que oigas la palabra no la vas a reconocer.
Mejor apóyate en el sonido, y sácale partido. El método de la palabra clave consiste en buscar una palabra de tu idioma que se parezca al sonido de la palabra nueva y unirla a su significado con una imagen. Richard Atkinson y Michael Raugh lo probaron en Stanford con 52 estudiantes que aprendían 120 palabras en ruso: al día siguiente de la última sesión, quienes usaron palabras clave recordaban el 72%, frente al 46% de quienes estudiaron a su manera, y seis semanas después seguían por delante (Atkinson & Raugh, 1975).
Lo que hace que funcione: que la imagen parta del sonido, no de la letra; que las dos cosas hagan algo juntas, no que estén una al lado de la otra; y que la escena termine en el significado. Una frase basta. Si la asociación necesita explicación, no te vendrá a la cabeza cuando la necesites.
Error 5: fiarte de las palabras que se parecen
El inglés y el español comparten muchísimas palabras de origen latino: important, possible, hospital, animal. Son un regalo, pero entre ellas se cuelan los falsos amigos. Embarrassed significa avergonzado, no embarazada. Una library es una biblioteca, no una librería. Exit es la salida, no el éxito. Y actually quiere decir “en realidad”, no “actualmente”.
En su lugar: cuando una palabra parezca obvia y la frase deje de tener sentido, compruébala. Y con los falsos amigos, crea una imagen que deje clara la diferencia: una library enorme, llena de libros, con un cartel en la puerta que dice que allí no se vende ninguno.
Cómo lo hace associlang
Nuestro curso de inglés para hispanohablantes ordena las palabras según lo frecuentes que son en realidad. Cada palabra tiene audio con acento nativo, una imagen y una frase que une su sonido con su significado, y las que ya conoces, como hotel, aparecen marcadas como tales. Después, cada palabra vuelve justo antes de que la olvides, con preguntas que se van poniendo más difíciles: reconocerla, oírla y, al final, encontrarla a partir de su significado.
Fuentes
- Karpicke, J. D., & Roediger, H. L. (2008). The critical importance of retrieval for learning. Science, 319, 966–968.
- Ebbinghaus, H. (1885). Über das Gedächtnis. English: Memory: A contribution to experimental psychology (H. A. Ruger & C. E. Bussenius, Trans., 1913).
- Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T., & Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380.
- Nation, I. S. P. (2006). How large a vocabulary is needed for reading and listening? The Canadian Modern Language Review, 63(1), 59–82.
- Atkinson, R. C., & Raugh, M. R. (1975). An application of the mnemonic keyword method to the acquisition of a Russian vocabulary. Journal of Experimental Psychology: Human Learning and Memory, 1(2), 126–133.